martes, 17 de enero de 2023

Años de experiencia

Vengo buscando la paz en el espacio que (casi) siempre fue un sitio seguro para mi. Creo que vale la pena explicar, al menos por mantener alguna especie de diario mohoso y digital, que no puedo dormir. No lo digo de forma crónica, ni nada tan alarmante. El día de hoy, específicamente, no puedo dormir. En estos últimos años he intentado hacerme un horario de sueño más o menos decente: Me acuesto al rededor de las 10, me despierto al rededor de las 6, hago ejercicio en las mañanas y pa'lante día. Lo del ejercicio es importante, a veces siento que es lo más productivo que hago en el día, como ese favor que me hago a mi mismo y me ayuda a ponerle la buena cara a cualquier problema que me traiga la vida, siento que me aleja de la muerte y me ayuda a cumplir mi palabra de cuidarme y vivir una vida mejor. Pero aun así hay días que no puedo hacerme ese favor, principalmente por el tiempo, entrenar es una de esas cosas que no puedes sacarle un espacio mientras no tienes mucho que hacer, porque requiere toda tu atención y si surge una emergencia en el trabajo debo parar y atender llamadas lleno de sudor y sin aliento, además que mezclar el ejercicio con el trabajo sería como profanar algo sagrado, pero sagrado de verdad, sagrado para mi. El ejercicio me da control, o al menos me hace sentir que tengo el control, durante esa hora tengo todo el poder sobre mi vida y puedo ser el héroe de mis pensamientos. Luego ya no me quedan momentos para eso, tengo que mantener la calma el resto del día, ser racional y paciente, ser lo que se espera de mi y más, he de admitir que ser todo eso me gusta. Es recompensante sentir que la gente confía en ti (tanto en lo personal como en lo profesional), que puedes sacar adelante cualquier problema y que pueden contar contigo para lo que sea, es agotador, pero se siente fantástico. Eso no es lo que me tiene despierto hoy.

Lo que me tiene despierto hoy creo que es precisamente lo que me hace tan bueno en mi trabajo, creo que hasta cierto punto es lo que me hizo destacarme en la universidad, hablo de esos momentos en los que la vida se presenta con situaciones que no puedo controlar, que me afectan y se escapan de todo mi control, en esos momentos me desconecto de mi mismo, enciendo el piloto automático y dejo de vivir durante una temporada. El ejemplo más claro y fuerte (Y también el que me hizo darme cuenta que tenía que cambiar) fue cuando me desconecté tras la muerte de mi papá. Ya lo he mencionado antes pero durante unos años dejé de sentir que el tiempo pasara, para mi la vida se detuvo en ese instante en el que mi madre me dijo "Se nos fue". Hice lo único que pude, me apagué, seguí viviendo y esperé a que la vida fuera más fácil de llevar, pero nunca se hizo fácil, nunca me desperté un día diciendo "ya, lo superé". Lo único que pasó fue que se me escaparon los años y yo no me di cuenta. Cuando volví, lo hice porque fui afortunado, demasiado afortunado, tenía amigos que me dieron su apoyo, a mi familia que compartía mi dolor aunque yo lo hiciera en silencio y una novia que supo darme mi espacio y no me dejó ir. Con todos ellos siempre estaré agradecido (Incluso aunque aquella novia ahora solo sea una amiga). 

Hoy me enfrento a otra situación que escapa de mi control, no es tan catastrófica, la verdad sea dicha y poniéndolo en perspectiva es verdad que he superado cosas peores. La gran dificultad yace en que es el problema de alguien que amo y no sé como lidiar con esto. Me trae recuerdos de las veces que fallé en ponerme en los zapatos de quienes amaba y los alejé o los perdí, no quiero que eso se repita. Me incomoda un dolor en el pecho al pensar en que me siento un farsante cuando digo que todo estará bien, no porque no lo crea, sino porque siento que ella no me cree o porque me da miedo flaquear cuando me necesite. 

Pausa anticlimática porque mi gata estaba jugando con un tapón para los oídos y he tenido que intervenir. Por un lado le doy gracias porque ese tipo de pequeños anclajes a la realidad me han ayudado mucho, estar sumido en una película en tu cabeza, encerrado en un ciclo sin fin de miseria, solo para ser interrumpido por el sonido de algo cayendo al suelo, seguido de un borrón gris que trae algo en la boca. Ahora se me hace hasta un poco ridículo seguir quejándome, debería seguir mi propio concejo y no preocuparme de lo que no puedo controlar. Normalmente venía a este lugar a quejarme, a soltar todo eso que me atormentaba y liberarme de todos los males que me pesaban en la mente. Hoy no es diferente, pero siento y creo que vengo con una mentalidad cambiada, traigo ya suficiente tragedias en mi cinturón para saber como lidiar con ellas. Porque es que al final, venir a escribir es solo eso, una herramienta más para aclararme la mente, despejar los nubarrones que me impiden pensar y darle otra vuelta de tuerca a la situación, pero una vuelta bien dada, en el sentido que es y con fuerza, para no dejar nada suelto por ahí. Escribir es terapéutico y ahora que lo hago me doy cuenta de dos cosas: La primera es que estoy supremamente oxidado, el miguel de 2010 era pretensioso y daba mucha pena ajena, pero al menos era atrevido en sus propuestas, escribía sin miedo a hacer el ridículo y le daba igual quien lo leyera (hasta cierto punto, claro,  el blog siempre tuvo ese elemento egocéntrico). El miguel de ahora va con cautela como dando pisadas delicadas tratando de no hacer disturbios en la superficie del agua, me cuestiono y me corrijo sin parar. También es posible que me esté juzgando demasiado, no lo sé, no voy a leer al miguel del pasado para comparar ahora, tal vez después. Lo segundo que me he dado cuenta es que uff extrañaba escribir, lo disfruto de una forma que no disfruto nada de lo que hago hoy en día. Es una actividad pacífica pero emocionante, me hace sentir poderoso (no empoderado, que aprovecho y digo que la palabra me parece un chiste a estas alturas). Me hace sentir valiente, me recuerda la frase que dijo un compañero del colegio cuando exponía sobre Baco "el vino le dio el valor de un león, la fuerza de un toro y la inteligencia de un asno", porque siendo sinceros, la gran mayoría de lo que escribo son tonterías y cavilaciones que no llegan a ningún lado. 

Una vez escuché que cada uno debe elegir sus causas por las que luchar, los derechos de la mujer, la lucha contra el racismo, la prevención del suicidio, los derechos de los animales, etc. Existen problemas por doquier por los que vale la pena luchar y quien propuso la idea decía que es mejor elegir y centrarse que esparcirse en todos y sentir cargo de conciencia por no poder apoyar a la humanidad en todos los frentes. La verdad creo que nunca elegí. Hay cosas que me enojan, cosas que me indignan que pasen en el mundo pero siempre me digo que no hay nada que pueda hacer al respecto. Trato de compensarlo siendo el apoyo para mis seres queridos, siento el pilar que siempre estará ahí para mi familia y amigos pero en el fondo estoy seguro de que no es suficiente. Aun así, me hace muy feliz saber que soy la persona que mi madre llama para que sea su polo a tierra, para que le ayude a ver las cosa con claridad y la guie, es algo que me llena de orgullo, dado que ella me guió a mi tantos años. No creo poder nunca regresarle todo lo que me dio, así como no creo nunca pode hacer algo que cambié el mundo para bien en una gran escala, pero seguiré el concejo del bombero suplente "no todos los días puedes hacer una gran acción, pero todos los días puedes hacer una buena acción".

Sigo con el peso en mi pecho, porque he aprendido que los problemas no se van solo porque no pienses en ellos, pero escribirlos, materializarlos así sea de forma digital me ayuda. Aun creo que he desmejorado mucho en esto de plasmar mis ideas, me he hecho más cauto, más complaciente y menos pasional, pero supongo que también es algo que viene con la edad. Las experiencias que he vivido me han hecho más paciente y recatado, pero sigo pensando que sigo siendo aun más yo que antes, porque, por irónico que suene, ya no vivo para complacer a los demás. Antes dije que cuando trabajo tengo que usar una máscara e interpretar mi papel, pero en mi día a día, con mis amigos, familia y sobre todo con mi pareja soy yo en el porcentaje que quiera ser de mi mismo. A veces soy miguel al 100% siendo alocado, irreverente y con un humor filoso, pero también puedo serlo a 50% reír y compartir, hacer algún apunte pero perderme en mi mente si así quiero. Puedo ser yo cuando más importa y dejar las máscaras para aquello que no merece que le invierta parte de mi ser y por eso doy las gracias, a todos los que han estado conmigo en este viaje, que espero dure mucho más. 

Nota rápida antes de irme, acabo de leer al miguel del pasado y en efecto, era mejor escribiendo, pero yo soy mejor siendo feliz 

lunes, 19 de octubre de 2020

Una frase

 Si tuviera que elegir, elegiría vivir 10 vidas contigo, pero elegí vivir la única que tengo sin ti 

lunes, 6 de julio de 2020

En cada momento

Los días que pasé contigo fueron los más felices de mi vida. No quiero verte. Estar contigo de nuevo era mi más sincera ilusión, pero no me arrepiento de dejarte ir. Porque yo tampoco puedo volver a confiar en ti , tú querías seguir adelante y yo quería empezar de cero. Yo había olvidado lo que era el amor y verte solo me hacía recordar, recordar que lo había olvidado. Dejé de ser el indicado cuando te empecé a hacer daño, tú no merecías lo que pasó y yo tampoco. Te transformé en mi mente, te vi con ojos que eran ciegos a lo que me hacía daño. No necesito que nadie me crea, ni siquiera tú, en especial tú. Lo aguanté por ti, es difícil creer en la palabra de un egoísta, pero no era yo en ese momento quien tomo esa decisión, era la parte de mi que te quedaste, la que te di y pensaba que podría vivir con todo el dolor, pero el dolor te cambia y te hace decir cosas que tienen consecuencias inesperadas. Te vi alejarte y pensé que era lo que me merecía, lo que necesitaba para recibir perdón sin pedirlo. Ahora te culpo, porque te dije que podías y aún así lo ocultaste. Ese día me dijiste que tal vez no sería lo mejor vivir juntos y yo ya sabía que todo estaba mal. Esa noche nos acostamos pero ambos estábamos pensando en otra cosa, en la misma cosa. Dejé de sentir para escapar del dolor y solo conseguí hacerte daño sin darme cuenta. Quise creer que te estaba dando libertad, pero solo te estaba apartando de mi, porque verte me dolía, porque saber que estabas con otro no me quitó la culpa. No te puedo perdonar que te enamoraras, aun siendo lo más lógico, lo correcto y lo que debías hacer, no te lo puedo perdonar, porque si lo hiciera estaría mintiendo. Me gustaría estar contigo en cada momento y no quiero volver a verte.

jueves, 14 de junio de 2018

En un sueño, primera parte (Cuento)

Ella calló en sus brazos...es una forma de decirlo, otra forma sería decir que él se lanzó para ayudarla y en medio de su torpeza terminó con la nariz rota y lo que alguna vez fue una pizza decorando como estampado su camisa. Él estaba agradecido de todas formas, porque mientras la sangre escurría por entre sus dedos y Ella se disculpaba, pudo ver a través de las lágrimas, que tenía el puño cerrado en torno al el dije en forma de diente en su cuello.

Desde pequeño recordaba esa sensación, ese deseo de salir corriendo de vez en cuando, esa ansiedad que le asaltaba de la nada y lo obligaba a interrumpir lo que estuviera haciendo, el mundo se hacía un borrón y su corazón se aceleraba, entonces empezaba a avanzar, primero despacio pero aumentando el paso constantement, todo para tratar de llegar a ese lugar que lo llamaba. Sus padres lo detenían en su niñez, pero con el tiempo el trabajo resultaba agotador y un día terminaron por permitirle su escapada. "Déjalo ir" dijo su padre justo cuando su madre estaba por detenerlo. Dejando atrás a su familia él vagó en una dirección desconocida durante un par de horas, al final la sensación paró y se halló perdido y sin rumbo. Sus padres lo habían estado siguiendo y cuando lo vieron salir de su trance y llorar en medio de la calle, acordaron sin hablar que era hora de llevarlo con un profesional. 

Empezaron con determinación pero cuando los remitieron del pediatra al psicólogo y de ahí al psiquiatra fue cuando empezaron a preocuparse. Estaban discutiendo sobre si de verdad era algo tan serio como para que su hijo tuviese que ir al psiquiatra desde tan pequeño. En ese instante justo en el que una discusión está por transformarse en una pelea sonó la puerta, como caído del cielo regresó el tío Perdido. Si alguna vez él supo su nombre lo olvido rápidamente, el tío perdido solo aparecía de vez en cuando y siempre sin avisar, el hermano de su madre era peculiar y hacía años que no regresaba, tenía la mitad de la cabeza rapada y exhibía un tatuaje que decía "Here is johnny" en la parte calva, una chaqueta amarilla amplia y abrigada y un pantalón camuflable que por las cremalleras que tenía en las piernas delataba que también eran bermudas  . La impresión logró sacar a sus padres de la preocupación y el enojo por un momento, mas cuando Perdido levantó sonriendo una pequeña caja de regalo parecieron sorprenderse y entristecerse. Habían olvidado el cumpleaños de su hijo. 

La tarde pasó mientras ellos hablaban con el tío Perdido, el regalo reposaba silencioso sobre la mesa. Él les contó de sus viajes, fue a tailandia, lugar donde tuvo una experiencia con un hombre que parecía demasiado una mujer, pero que no lo notó hasta cuando fue demasiado tarde "...y ya estaba muy en el cuento como para echar pa' atrás"  Sus padres abrieron mucho los ojos y él rió. Si la historia era falsa o no eso era lo de menos, cuando Perdido las contaba lo importante era que fueran interesantes, que las recordaran y se las contaran a otros,  "Porque cuando mis historias viajan, yo viajo con ellas, así que siempre estoy viajando" decía.

Fue en medio de una de esas historias que él tuvo otro "episodio", el más violento hasta la fecha, su respiración se aceleró y salió corriendo hacia la ventana, afortunadamente era muy pequeño para saltar por ella y sus padres al ver su intento frustrado reaccionaron al instante, soltaron sus bebidas y el sonido de la vajilla al estrellarse contra el suelo sobresalto a Perdido. La imagen debió de resultarle graciosa porque sonrío, el padre sosteniendo al niño por la cintura mientras aguantaba las patadas en su estómago y la madre le sostenía la cabeza y le susurraba algo con la intención de calmarlo. Eventualmente el "episodio" terminó, el forcejeo dejó a todos agotados, pero él , siendo aun un niño quedó dormido en los brazos de su padre, quien lo llevó a la cama mientras su madre recogía los pedazos de cerámica rota desperdigado en un charco de tinto. "¿Siempre es así?" preguntó Perdido, "Nos turnamos quien recibe las patadas" bromeó su padre, Perdido sonrió, él sabía que cuando alguien bromea sobre la desgracia es porque se ha acostumbrado a vivir con ella, los síntomas eran claros.

Nunca supo cómo, pero Perdido convención a sus padres de que lo dejaran ir con él en su próximo viaje, esa misma noche empacaron sus cosas y Perdido se fue con el niño que acababa de cumplir 4 años. El taxi era silencioso, Perdido no era muy bueno tratando con niños, o al menos eso pensaba él, recordó entonces el regalo, lo sacó de su bolsillo y se lo entregó. Mientras él lo destapaba sin ánimos Perdido soltó: "Una vez tuve un televisor como tú..." sin respuesta del niño, seguía desempacando el regalo sin ánimos "...era un SONY, de esos portables, lo compre para un viaje de varios días porque también servía como radio, pero se encendía solo en mitad de la noche y nos despertaba a todos en la caravana..." los pedazos de papel regalo caían en el suelo del taxi, el taxista soltó un "Me hace el favor y me lo deja limpio" sin mirar atrás y Perdido le devolvió la no mirada, continuó "...así que un día lo tiré por un risco en mitad de la noche" El niño levantó la cabeza, podía verse el miedo en su rostro, "¿Es eso lo que harán conmigo?"  Perdido quiso sonreír, pero sabía que si lo hacía destruiría la ilusión que había creado. "La verdad tus padres lo estaban pensando..." Hizo una pausa, quería ver si su público estaba listo, la expresión del niño era clara, era el momento, aprovechó un instante y se dio cuenta de que el conductor también estaba interesado en como iba a terminar su sentencia. "...pero gracias a ese amuleto que tiene ahí ya no será necesario",se encogió de hombros. El niño miro por primera vez con verdadera curiosidad la caja que tenía en las manos, la destapó ansioso y dentro vio un collar con un dije en forma de diente. El niño se lo puso y cuando en medio del vuelo Perdido lo vio con las pupilas dilatas y aferrándose a el amuleto con las dos manos se dijo a si mismo "Tranquilo Sony, no te voy a tirar por un risco".

lunes, 19 de febrero de 2018

Todo por un hashtag

No deberíamos despreciar el tiempo libre, tratar todo lo que hacemos como "nada". Al fin y al cabo, si te encuentras con alguien y te pregunta "¿Qué hiciste ayer?" decir que hicimos nada es exagerado, una falla de nuestro pensamiento que tiende a desechar cualquier actividad que no genere marcas emocionales.

En fin , me encontraba haciendo nada en mi cuarto, cuando de repente vi un hashtag: "#CreoEnUribe". Admito que siempre me ha gustado ver fallar a los activistas radicales, así que hice clic esperando ver algunos mensajes colados del tipo "#CreoEnUribe los jardines de bogotá necesitan a alguien con motosierra. ¡Adelante presidente!" o algo así, quiero decir , siempre existe ese tipo de persona que se dan cuenta del teatro, de la película y deciden eructar en medio de la parte del beso. Para mi sorpresa no encontré ninguno, lo único que vi fue un público aclamando  su estrella, vitoreaban para que tuviese el papel principal.

La única opinión política que daré es que afiliarse a un partido político, sin importar cual, es tonto. No afirmo que tener una opinión política sea tonto, pero si tu opinión la puedes definir diciendo que eres de tal o cual partido, puedo identificar en tus ideales una gruesa capa de pereza mental. Ahora si, habiendo aclarado eso paso al plato fuerte.

Primero admitiré que mi yo conspiracionista, aunque he tratado de reprimirlo en un calabozo encerrado en lógica y sentido común se asomó a susurrarme "Les hicieron un venezolaso", pero luego me dije que sería algo extremo, overkill como le decimos en mi medio. La realidad es que hay mucha gente que apoya de forma incondicional a un candidato que probablemente solo han visto en televisión. No solo lo apoyan, cuando salen pruebas(¡ PRUEBAS!), de que han cometido algún delito salen a defenderlo, porque si, porque "es imposible que mi candidato sea un delincuente, al fin y al cabo ha hecho tantas cusas buenas por este país que no existen pruebas (¡PRUEBAS!)  que puedan hacerme cambiar de opinión, no , no pueden ni hacerme dudar de su inocencia."

Sé que es una falacia lógica traer a un hombre de paja para probar un argumento, pero en un escrito en el que solo puede haber un narrador me queda difícil traer entrevistas, considero además que este hombre de paja me quedó especialmente bien relleno, pero por el hecho de la justicia traeré argumentos generales (Repito GENERALES, porque aunque fue un twitt sobre uribe, esta es una opinión sobre cualquier candidato, Ref. Párrafo 3, pag 1) sobre como la gente defiende a sus candidatos cuando se les acusa.

-¡Eso es un montaje!
-Usualmente se puede verificar si las cosas son montajes o no, no tengo mucha experiencia, pero si he hecho y visto varios procesos de edición tanto de audio como de vídeo e imagen y puedo asegurar que no hay montaje perfecto. Si existía la posibilidad de que fuera un montajes lo más seguro es que ya lo habrá visto un experto

-¡Ese experto está comprado!
-Argumentar porque un experto esté comprado no tiene caso, lo más seguro es que si quieres que tu proceso sea lo más claro posible tienes que asegurarte antes de que la moral de tus expertos sea igual de clara, que no tenga afiliaciones políticas, etc. No niego que la corrupción sea un gran fallo en nuestro gobierno, pero acusar de todo a la corrupción es como castigar al niño malo de la clase porque se rompió algo sin que nadie viese.

Quería hacer más ejemplos, pero me llama el deber, una de las consecuencias de escribir cuando sabes que no tienes tiempo. Haría alguna conclusión o pensamientos finales, pero sería muy hipócrita de mi parte acusar a la gente de pereza mental y luego auspiciarla

domingo, 15 de octubre de 2017

Sadelalite, verdadera literatura

Hace más o menos veinte minutos salí de la ducha, no quería hablar con nadie, no quería trabajar en nada de la universidad ni tampoco quería jugar nada. Me senté frente al computador y recordé, por alguna razón, a mi blog, me di cuenta de que no podía poner excusas para no escribir y decidí crear una nueva entrada. Como dije, eso fue hace más o menos veinte minutos y yo seguí sentado frente a la pantalla con un título que rezaba "Volver a escribir". Pensaba tratar de narrar como se siente escribir de cosas cotidianas después de un tiempo sin hacerlo, tal vez  empezara a desviarme en algún punto y contase anécdotas de mi vida, el estado de las cosas, un ajuste de cuentas(?), pero para cualquier inicio o frase introductoria encontraba problemas, las sentía sosas, infantiles, como si las hubiese escrito mi yo del pasado y eso si que me avergüenza. Decidí entonces escribir sobre eso mismo, sobre el breve momento que fue el salir de la ducha y empezar a escribir.

Puede que no sea el mejor momento para escribir y que no logré digitar nada interesante, lo más seguro es que todo sea un torrente de ideas desconectas y disonantes, sin razón de ser. Mas si el blog fuese jardín donde solo crecen los ensayos más meditados y las obras de literatura más bellas  seguramente no tendría nada escrito, así que la disonancia no es un obstáculo para mi, no tengo una audiencia que complacer, lo que más me complace es revisar que no importa cuanto escriba, mi número de lectores nunca aumenta a menos que yo hable a alguien de mi blog, ese alguien sentirá curiosidad, leerá un buen número de entradas, seguramente algunas viejas para ver como era yo antes, pero eventualmente se irá y seguramente nunca vuelva  a leerme.

He de admitir que mientras escribía el párrafo anterior no podía sacarme a ciertas personas en de la mente, personas que en algún punto han demostrado ser lectores, si no frecuentes, al menos casuales lo que me deja perplejo. No es como si yo avisara cuando publico algo, ni tampoco espero que estas personas revisen con regularidad si he abandonado la inactividad, pero de alguna forma me sorprenden hablándome sobre algo que escribí y que no existía otra forma de saber. No entiendo ni el cómo se enteran, ni los motivos que tendrían para leerme.

Es verdad que antes yo escribía con la intención de ser leído, en el fondo sigue siendo así, no puedo negar que me gusta la forma en la que la gente me mira después de leerme, no tengo una narrativa cautivadora, ni siquiera tengo una gramática perfecta, diría que puede llegar a rozar lo aceptable en mis mejores momentos, pero esto no impide que quienes nunca se hayan  tomado el trabajo de enfrentarse a una hoja en blanco se interesen un poco por esta curiosa práctica que tengo. Esta actividad que inicié en el colegio y que por un tiempo se hizo moda en un pequeño grupo que llamamos sadelalite (Saboteadores de la literatura, el mejor título que se haya creado jamás para un grupo de escritores amateur).  Hoy en día el proyecto está abandonado y de los cuatro solo sé de uno que escribe con regularidad y obviamente no soy yo. 

Pensándolo detenidamente, puede que ese grupo haya sido la primera vez que me haya permitido pensar en grande, que haya visto la realidad y mis sueños  y lograse encontrar un pequeño punto de intersección. Recuerdo que me imaginaba como un escritor de nicho, como ese alguien al que señalarían y dirían: "Ese es, ese es el del blog". Recuerdo que teníamos un sistema de popularidad en el blog, en el que las entradas más visitadas aparecían como "Nuestro top 5" En algún momento llegué a tener alguna entrada en el cuarto lugar, lo cual me hacía suficientemente feliz, pero con el paso del tiempo los 5 lugares fueron tomados por Daniel y Cristian, mentiría si dijera que  no me sentiría bien si algún cuento tonto se colara hoy, así fuera en el quinto lugar. 

He visto algunos de los títulos que poníamos y no puedo evitar sonreír de lo presuntuosos que éramos todos, cabe decir que Borray y yo éramos los peores, nos tenemos merecido no estar en el top 5. Da nostalgia, ver como hace dos años nadie tocaba el blog de sadelalite, más aun si lo lo comparas con el volumen de escritos que hubo en 2012. Ah, 2012, ese año tan importante para todos, estábamos recién graduados, acariciando por primera vez las paredes de lo que sería para todos (Sin contarme) nuestra alma mater, saboreando los primeros atisbos de ese menjurje que es la libertad. ¿Cómo no íbamos a escribir?, éramos los saboteadores de la literatura al fin y al cabo, era nuestro deber para con las letras y si de sabotear se trata, creo que ese año hicimos un buen trabajo. 

Desafortunadamente nos vimos obligados a elegir, a elegir entre sadelalite y todo lo que podíamos hacer con ese tiempo, porque así no lo parezca, sabotear la literatura es un trabajo arduo, que puede llega a ser frustrante cuando te encuentra en medio de una idea genial y un bloqueo de escritor, y éramos recién graduados del colegio, todas nuestras ideas eran geniales., puede que no en retrospectiva, pero eso nunca nos impidió pensarlo así. Al final todos dejamos sadeltalite y estoy seguro que los cuatro hemos mencionado, en algún punto de nuestra vida, ya sea el blog colaborativo o el personal, solo para darnos un aire importante, para que la gente nos mire y podamos hacer una sonrisa que diga "Si, en mi años mozos fui todo un poeta", valga decir que nuestra poesía era pésima, la mía la peor. 

Me he divertido mucho escribiendo esta entrada, ha sido relajante, una terapia para el estrés incluso, pero no quiero extenderla tanto como para que el caucho pierda fuerza, lo mejor es soltar la cuerda y disparar la resortera ahora que está tensa, ya veremos que tan lejos cae la piedra. 

lunes, 14 de agosto de 2017

Epílogo

No me gusta escribir desde el teléfono, hay algo en teclear que le da mucho placer al escribir. Pero como siempre hay responsabilidades que me superan y el hecho de estar ya aquí es una transgresión de mi horario de sueño, pero supongo que este es tan buen momento como cualquiera.

En mi última entrada dije lo mucho que temía por la vida de mi papá, él falleció ese mismo fin de semana. No sé si quiero escribir sobre esto, pero siento que no podré volver a escribir sobre otras cosas si hago de cuenta que nada pasó. No me siento preparado para hablar sobre el hecho, la verdad no sé si lo estaré algún día, supongo que podría hacerlo eventualmente, cuando tenga la mente despejada.

Este pequeño conjunto de letras es solo el epílogo, no cuenta ninguna historia, sólo relata lo que sucedió al final, es mi forma de liberar al blog de las cadenas que yo mismo tengo en mi mente, de abrir una vez más las puertas de la escritura en este, mi pequeño rincón.


martes, 31 de enero de 2017

Miguel Alfonso Mejía Rosas

La tarea de hoy es la más grande hasta la fecha, una que he aplazado por más tiempo del que debería. Hoy voy a escribir sobre mi papá, porque si él fuese el estándar de padre estoy seguro que dejaría de escuchar la estupidez de: "Papá cualquiera, pero mamá solo una". Porque si, mamá solo hay una, pero que tu padre no haya llenado tus expectativas no quiere decir que ser padre sea fácil, hacer las cosas mal es fácil, estar ausente es fácil, pero no es fácil ser mi papá y de verdad me enfurece cuando alguien desprecia a todos los padre solo porque el suyo no es lo que desearían. Mi papá es el ejemplo a seguir, no es perfecto y con el paso de los años su  salud y su edad le han hecho perder la paciencia con muchas cosas, pero sigue siendo el hombre que desearía poder llegar a ser.

Mi papá vivió en una casa de muchos hermanos, como era la costumbre en la época, pero él siempre fue algo aislado, no en un sentido de rechazado, pero era el menor y las circunstancias a las que tuvo que acomodarse terminaron afectando su carácter. De todos los hermanos era el menos "problemático", pero estamos en una época en la que el prototipo de hombre era (Y hasta cierto punto sigue siendo en mi familia paterna) el de ser así, problemático, directo, brusco, ruidoso. Mi papá era fundamentalmente diferente, siempre fue más dado a los estudios, tanto así que fue el único de los hermanos al que mi abuelo le pagó la carrera, al menos al principio. Mi papá dormía en el primer piso, a diferencia del resto de la familia que vivía en las habitaciones del segundo, es complicado describir lo relevante del hecho, pero solo quiero soltar el dato que para entrar a su cuarto era necesario pasar o por la cocina o por el patio donde se secaba la ropa. De toda la familia mi papá es el único hincha de santa fe, el resto eran de millonarios, hasta ese punto siempre llega la comparación que hago cuando pienso en mi familia paterna.

Siendo justos hay un dato que también hacía fundamentalmente diferente a mi padre:Era el tío que adoraba los niños. Al ser el más joven también fue de los últimos en casarse, así que antes de ser mi papá el era conocido como "El tío  Miguel", famoso por llevar a mis primos a comer salchi papas sin importar lo casposos que fueran y vaya que eran bastante casposos. Al casarse "El tío Tío Miguel" intentaba dejar de ser "Tió" para ser "Papá", y fue hasta 1994 que logró tener un hijo con mi mamá, ambos fueron muy felices pues de verdad querían tener un hijo y aunque hoy no estoy hablando de ella, eventualmente también le haré un escrito porque mi mamá ha sido un mujer que lo dejó todo por ser eso, mi mamá.

Regresando a la historia de "Papá Miguel" y de como el ser papá resultó ser todo un cambio para él, quiero que se entienda que en esa época tener un hijo era lo que él más quería y estaba dispuesto a todo con tal de que mi mamá y yo tuviésemos una vida cómoda. Así que en cuando nací, los tres partimos en avión a Cartagena, ciudad de murallas  y calor, que estoy seguro hacía de mi pañales piscinas de sudor infantil, pero suficiente de hermosos paisajes ¿Por qué Cartagena?  Mi papá es ingeniero civil, graduado de la UMNG y a día de hoy cuenta con solo eso,  su título, ni posgrados, ni maestrías, ni cursos de primeros auxilios. No es porque no haya querido, sino porque, como dije antes, él quería darnos una vida cómoda a nosotros, su familia, y aunque a largo plazo un título extra mejora sus posibilidades de trabajo, la realidad es que cuando eres la mayor fuente de ingreso de una familia recién formada no puedes darte el lujo de estudiar, ni ningún lujo en realidad, no puedes ni darte el lujo de quedarte a vivir en Bogotá porque la mejor oferta se encuentra en otra parte y no puedes darte el lujo de esperar otra oferta porque tienes bocas que alimentar, así que terminamos viviendo 2 años en Cartagena. Hoy en día mi mamá dice que no deben llevar a los niños a pasear, porque no se van a acordar de nada y no puedo estar más de acuerdo.

Eventualmente regresamos a Bogotá, cuando mi mamá quedo embarazada de mi hermana Magda, pero debo aclarar que ese "regresamos" no incluye a mi papá, él quería seguir dándonos ese estilo de vida, así que durante muchos años trabajó en toda Colombia, viajando de una obra a otra para poder darnos el sustento de cada día. No sé si logro hacer llegar el sentimiento con lo desorganizado de mi narración pero espero poder poner en perspectiva, la perspectiva de un hombre que no deseaba otra cosa que una familia y que tras al fin poder conseguirla tiene que hacer viajes, que si tenía suerte podían ser de solo 4 o 5 horas, para poder verlos con suerte una vez a la semana, aunque lo normal fuese una vez al mes, mientras que el resto de los días trabajaba sólo, para que su esposa pudiese criar a sus hijos, que ya éramos tres con el nacimiento de Mariana. Mi papá solo deseaba eso, ser papá y en el afán de la vida diaria,  de los gastos y las necesidades, ser perdió de vernos crecer y eso es algo que me saca lágrimas cada que lo pienso.

Lo peor de todo es que aun con todo este trabajo no recuerdo una vez que no hiciese presencia en una fecha importante, sé que hubo momentos en los que no pudo estar, como aquella época larga en que trabajó en el amazonas , pero yo era muy pequeño para recordar. Supongo que como premio mi papá pudo ser el policía bueno. Si mi mamá era la de los castigos y las tareas, mi papá era el que llegaba el día de mi cumpleaños con una bolsa plástica y un "poly estation" porque yo le había pedido un  play station como el que tenía mi primo, en mi inocencia por suerte no le reclame nada y la verdad el recuerdo de verlo entrar con esa bolsa en la mano y sonreírme nunca se me va a borrar de la memoria con uno de los momentos más felices de mi vida, no por el aparato, sino porque verlo llegar , en mi cumpleaños, cuando se supone que no podía, fue mucho para mi corazón de niño. 

No lo he mencionado hasta ahora, porque cronológicamente  no sé muy bien donde ubicarlo, pero desde que tengo memoria mi papá ha sido diabético. Tengo recuerdos muy lejanos de cuando me llevó a una obra y me puso un casco muy grande para mi cabeza, pero  incluso en esa época ya se le veía obeso. Durante mucho tiempo su enfermedad ha empeorado y mejorado, pero cada día se le ve un poco menos fuerte y cuando se enferma todos en la casa vivimos con una sensación de angustia. Tengo que tomar un respiro para escribir esto, pero desde hace mucho tiempo me invade el miedo terrible de perderlo pronto. Mucho , mucho miedo. 

A pesar de todos sus viajes nunca fue un padre ausente, él podría haberse quedado en donde fuera que trabajaba, muy seguramente con una moza o algo, cumpliendo con su responsabilidad monetaria como un "papá" cualquiera, pero él prefería hacer viajes de varias horas todas las semanas para vernos así fuera un poco, esas eran sus vacaciones. Recuerdo que en nuestro primer apartamento, había una típica zona donde nos parábamos para ver cuanto habíamos crecido, esto era algo que solo hacía mi papá y por ende podías ver los saltos de sus ausencias cuando de un momento a otro alguno de los tres se alejaba mucho de una marca. 

Me da mucha tristeza decirlo, pero mi papá ha dejado muchos sueños sin cumplir, algunos simples como aprender a tocar la trompeta y otros más relevantes, como graduarse de ingeniería electrónica y no civil. Cuando hablo con él durante suficiente tiempo me suele contar alguna de sus anécdotas, pero suele terminar con una sonrisa y alguna frase que se resumiría "pues ya que, se sigue adelante". 

Quiero acabar diciendo que mi papá no es perfecto, pero hoy no creo poder escribir ningún defecto sobre él, no le haría justicia, porque yo sé que no es por sus defectos que lo respeto y quiero tanto, ni por las dificultades que vivió, ni por el simple hecho de ser mi papá, lo quiero porque él es un buen papá. 


miércoles, 3 de agosto de 2016

Falso

No te dejé ir
Pero tampoco te pedí que te quedaras
Hablé alto y claro, la verdad
Cambiaría las cosas, una mentira
Untaría el futuro con nuestro pasado
Dejaría de hablar y arrepentirme

Con cada escalón se unde mi suelo
Sumergido en el deseo
El deseo de lo que no quiero
Pero que tampoco puedo tener

martes, 19 de julio de 2016

Cortando Basura

Acabo de cortar los vínculos innecesarios que creaban mis redes sociales (Youtube y Twitter), poco a poco me fui llenando de un mundo de publicidad inútil y "entretenimiento", que más que ocupar espacio en mi memoria, ocupaba horas de mi vida. Siendo completamente honesto, eran pérdidas de tiempo, pero nunca he estado en contra del tiempo de esparcimiento, de relajación y de inactividad mental, pero eso no quita el hecho de haberme sumergido en una oleada de contenido que ya no me interesaba, recordé entonces cuando usaba Facebook. Miraba la página de inicio sin interés durante cinco minutos, entraba en algún perfil si algo me llamaba la atención, regresaba a la página de inicio y repetía el proceso, hasta que un día me asusté. No fue por alguna revelación anti consumo, o porque me dio cargo de conciencia por todo el tiempo perdido, simplemente me asusté, fue una sensación parecida al miedo tipo fobia: Inexplicable, repentino. Ese día me di cuenta de lo poco que necesitaba Facebook, me servía para mantener vínculos sociales secundarios  y poco más. En pocas palabras, me quitaba más de lo que me daba.

Ahora he hecho algo menos radical, solo dejé contenido que podría serme útil o que está relacionado a personas que me interesan, pero aun así, justo ahora tengo el deseo de simplemente cerrar todo y ya está. Creo que simplemente dejaré mi sesión cerrada, eso debería bastar. volveré en un tiempo , tal vez mañana, tal vez cuando use Facebook de nuevo, por ahora dejaré aquí este post-it virtual a ver si de algo sirve.

domingo, 19 de junio de 2016

Dejar de querer

No quiero su permiso, si para conocer las inclemencias diarias de su vida tengo que pedir permiso, entonces elijo la ignorancia. No voy a pedir permiso para preocuparme por usted ni para preguntarle honestamente sobre su cambiante indecisión  entre la euforia y la angustia. No buscaré enaltecerme con juegos de espera, como midiendo quién puede aguantar más tiempo sin el otro. Porque he sido inconstante en muchas cosas en mi vida excepto en una: Hago lo que quiero; usted no es más ni menos, así que si no permite el hacer, entonces, simplemente, dejaré de querer.

miércoles, 15 de junio de 2016

Aleatorio y Natural

 Me desperté , jugué los Sims 3 con eficiencia y vicio hasta que me aburrí, hablé con un antiguo desliz con la que he quedado en buenos términos, acompañe a mi hermana a sacar el perro, navegué un rato en twitter y viendo entre las personas que podría seguir encontré a una escritora que conozco, le di seguir e inmediatamente me sugirieron 5 nuevos escritores, que seguramente me gustarán, pero con los que no he tenido ningún tipo de contacto, Twitter solo supone que soy un lector acérrimo y por ende sus recomendaciones. Es verdad que disfruto la lectura, pero no es ni de lejos la actividad a la que más dedico tiempo, ni en intensidad ni en frecuencia.  E incluso me aburriría solo ver noticias relacionadas con una esfera de la realidad en concreto.  Es por eso que me entró el deseo de hacer algo diferente, sé que hace poco escribí, pero que puedo decir , hasta que no sea diario no será rutina.

Saliendo de mi ducha nocturna me veo al espejo, veo los resultados del gimnasio y me siento bien, siento que puedo mejorar, quiero mejorar, pero también veo todo lo que he mejorado y lo mucho que me gusta. Entonces me pongo a pensar en lo superficial que soy; una de las razones por las que me motiva el verme bien es porque quiero que mi siguiente pareja se vea igual que yo, no mejor, ni peor. Quiero que cuando salgamos la vea y ella me vea y a ambos nos gusté lo que vemos, sí, sé que cuando dos personas están enamoradas se ven hermosos el uno al otro y también puedo testificar que,incluso sin estar enamorado, después de tener relaciones la otra personase ve mucho más atractiva, no sexy, atractiva.

Peco de idealizar las relaciones, tal vez porque sigo esperando lo mejor del futuro o incluso porque mis recuerdos de una relación son tan borrosos que he olvidado las partes malas. Sea cual sea la razón, sigo demasiado concentrado en llenar un pequeño vació en mi existencia. No encuentro la forma de decir lo que busco sin sonar tonto o repetir lo que ya ha sido mil veces escrito, de todas las maneras posibles y , muy seguramente, mucho mejor dicho de lo que yo podría expresarlo. Podría decir algo, pero una lista solo le daría una falsa importancia al orden de la lista, cualquier descripción estaría incompleta y cualquier canción diría más de algo y menos de otra cosa.

Así con todo lo romántico que pienso, hace mucho que no actúo así, todo lo que he hecho ha sido transformarme en el folli amigo ideal. He llamado "novia"  a dos mujeres desde mi última relación sería, ninguna de las dos duraron un mes siquiera y no me dolió para nada dejarlas ir. La relación que más disfrute fue una casual, la más reciente, y lo que me dolió de que terminara fue el hecho de que me sentí, hasta cierto punto, reemplazado, sé que no fue así, porque yo no iba a darle la relación que ella quería. Ella es una gran persona, muy bonita y una ambrosía en la cama.

Dejaré de buscar ojos brillantes.



domingo, 12 de junio de 2016

Un buen día

Un buen día me voy a despertar y voy a tener todo lo que ahora  pido. Porque todo lo que pido está a mi alcance o simplemente lo tuve y lo dejé ir y entenderé que si lo dejé ir fue porque siempre hubo algo más importante. Ese día me encontraré en una cama, que puede que no sea la mía, con alguien  con quien puede que no comparta el resto de mi vida, pero con quien habré de compartir parte de la misma, mas cuando deje de verla la olvidaré hasta que algún evento me haga reír y me la recuerde, entonces le enviaré un mensaje, le diré que la quiero y la olvidaré de nuevo, porque para bien o para mal, así es mi cariño. Cuando se vaya no me sentiré mal, porque la entenderé, y cuando encuentre un cariño constante, que la valore por la persona que es y aleje la soledad de cada uno de los días de su vida , entonces no la extrañaré ni la desearé, sino que estaré feliz por ella y seguiré con  mi vida.

Ese día me sentiré bien por haber perdido el tiempo escribiendo, por esos días en los que estaba ya acostado y con la luz apagada, con solo el silencio para hacerme compañía, silencio que actuaría de musa y detonante para que me pusiese de pie, prendiese el computador y empezara a escribir. Puede que ese día me de por leer lo que he escrito y sentiré vergüenza por todo lo que sentía, me plantearé entonces borrarlo o ponerlo en una parte más privada, pero como siempre me arrepentiré y lo dejaré donde está, porque no sirve de nada ocultar el pasado, por más ridículo que sea. Aceptarlo y apreciarlo siempre es una mejor opción, pues sin él nunca hubiese llegado a donde estoy.

Más tarde, mientras como algo en una mesa cualquiera, después de una sesión de ver rostros en la calle, me acordaré de la buena fortuna que he tenido, de lo mucho que he conseguido, muchas veces con poco esfuerzo. También de lo mucho que llegué a esforzarme y de los frutos que dio eso. Hará mucho tiempo de que hubiese aceptado el fracaso, dejando mi orgullo a un lado y entendiendo que el hecho de ser diferente a los demás no transforma todo lo que haga en una declaración de superioridad ante el mundo y a todos los que me rodean en quienes me desafían con su fachada de felicidad.

Entonces será de noche, me acostaré en mi cama cansado y dormiré tranquilo. No extrañaré a nadie, no desearé vivir en un mundo diferente , ni anhelaré cambiar el pasado. Cerraré los ojos y pensaré en aquella vez en que fui lo suficientemente maduro como para darme cuenta de lo fácil que era tener un buen  día.


martes, 19 de abril de 2016

Los colores (Cuento)

NOTA : Este cuento salió de un ejercicio que vi aquí.
el cual conocí por medio de mi amigo Cristian. Aquí va el resultado



Los colores

“Los vi mezclados, todos eran parte de una gran composición que parecía añejarse mientras la admiraba, parecía que maduraban tan rápido que de un momento a otro podrían envejecer de golpe y caer muertos frente a mí, pero estaban vivos, tan llenos de vida como esos niños que tanto detesto, aquellos que lloran en el cine con un estruendo que hasta los mismo actores se percatan de su presencia, allí, dentro de sus mundos planos detrás de la pantalla.

Pero no, hice mal en compararlos, nuestro cerebro tiene grabado en fuego el que sintamos empatía por los niños. Tenemos una marca en nuestra mente que fue hecha con un fierro genético, ardiendo al rojo vivo, que nos impide sentir desprecio por las crías de nuestra propia especie. Eso, no, eso que vi y me llenaba de lujuria existencial va más allá de lo que puede hacerme humano. Esa es la belleza real, la que se apodera de tus sentidos y posee tu corazón y tus pasiones más profundas, la que se adueña de tu razón y destruye tus esperanzas de poder sentirte satisfecho en cualquier otro momento de tu vida, esa hermosura estaba allí, frente a mí.

Vi los colores, los sentí entrar por mis pupilas y excitar cada una de las células de mi cuerpo, sentir como hacían vibrar mis entrañas y mezclarse con mi sangre.  Todo mi cuerpo se calentó y empezó a derretirse, entonces no fui más que un charco sobre el que flotaban mis globos oculares que, a la deriva, no perdían de vista aquella sabrosa danza visual de la muerte. El mundo se descompuso y se recompuso   a su alrededor y ahí estaba yo, un charco ajeno a todo, presenciándolo a ras del suelo.

Entenderá entonces lo difícil que fue llegar hasta aquí, señor, marcarle a mi novia con los ojos fue muy complicado pues el teléfono estaba también derretido y los botones estaban esparcidos por todo el charco, ¡imagínese usted si hubiese comprado uno Smartphone! En fin, ella fue con  un frasco como se lo pedí y me trajo lo más rápido que pudo. Espero comprenda mi situación, pero le aseguro que esto no impedirá que trabaja al ciento por ciento, puede usted estar tranquilo.”

Aquella fue la excusa más disparatada que un frasco de mantequilla de maní le hubiese dado jamás a Jaime Veracruz, inmediatamente lo despidió y le dijo que recogiese sus cosas. Entonces hubo un silencio, Jaime se dio cuenta de que un frasco no podía salir solo de la oficina, ambos soltaron una risa incómoda, tras lo cual , Jaime dijo "Está bien ramirez, le creo, tómese el día para descansar y lo espero mañana a las seis".

viernes, 25 de marzo de 2016

Mañana (Cuento)

Me levanté sabiendo que hoy no sería mañana. La noche anterior estuve a punto de quitarme la máscara, tomé su mano, me recosté sobre ella y respiré con fuerza, recuperando el aliento. Ella buscó mi rostro y me besó los labios, tan rápido que yo no tuve tiempo de besarla, me apartó con suavidad y se giró para darme la espalda, se levantó y fue al baño, siempre lograba adelantarse y se tomaba su tiempo allí encerrada , nunca supe si lo hacía apropósito, para verme entrar dando saltos y reírse un poco al salir.

Unos minutos después ella ya estaba haciéndose la dormida a mi lado, porque para ser honestos nunca la vi dormir, toda mi vida pensé que era yo quien tenía problemas para dormir, eso fue claro, hasta que la invité a quedarse en mi apartamento, pasó toda la noche dándome la espalda, respirando como si fuese algo que se le podía olvidar en cualquier momento y tuviese que estar atenta para no asfixiarse. Inhalaba con fuerza y exhalaba despacio, siempre tratando de hacer el menor ruido, era casi un murmullo, tan suave que terminaba volviéndose ruido blanco, de ese al que te acostumbras, como el sonido del motor cuando estás  manejando, tan acostumbrado estaba que ahora no creo poder conciliar el sueño sin invocar el recuerdo de su respiración.

Cerré los ojos y cuando los abrí fue el ruido de la cocina el que me saludó, como un recordatorio de que hoy, efectivamente, no sería mañana. La vi pasar y ella ni me notó cuando me quedé mirándola mientras devoraba afanosa su comida, tenía puesta su ropa, pantalones incluidos, hoy no habría sexo matinal. Me levanté de la cama y me puse una camisa y los primero pantalones que encontré, seguramente los de la noche anterior, pero es difícil saberlo cuando todos tus pantalones son jeans y todos están regados por la habitación. Me dirigí hacia ella- "Buenos días."- La abracé por la espalda mientras le decía al oído. Ella presurosa, pero tratando de no ser cortante, se liberó de mi abraso y me besó los labios, esta vez pude besarla un poco.

Pasé el resto de la tarde solo, una opresiva fuerza estampaba mi voluntad contra el suelo y todo lo que podía escuchar era el televisor como ruido de fondo, acompañando el sonido del segundero de ese maldito reloj de los Looney Tunes. Ella me dijo desde el primer día que se mudó que debería botarlo, pero ya me habían advertido mis amigos antes -"Cuando vives con una mujer lo primero que hace es querer cambiar las cosas de su puesto"- Tan advertido estaba que en mi terquedad me negué rotundamente a mover el reloj que había estado siempre colgado de la pared, ella aceptó extrañada, seguro pensaba que le tenía alguna especie de apego especial, tanto así que al día siguiente le puso pilas al aparato que había estado apagado desde que lo colgué. Ahora es mi propio orgullo el que me impide quitarlo, a pesar de que su sonido me vuelve loco.

¿Eran esa clase de gestos las que apartaban el mañana o eran las que lo acercaban?  En cualquier caso, el maldito reloj me irritaba todos los días, me hacía pensar que trabajar desde casa era más un castigo que una bendición. Pero entonces recordaba mis días en la oficina, recordaba a mi yo recién egresado y sin experiencia, porque a pesar de haber trabajado desde los quince para pagarme la carrera se me consideraba sin experiencia laboral. Ese yo que pensaba que no podía ser tan malo levantarse todos los días a la misma hora, para hacer las tareas para las que los empleados más veteranos estaban "sobrecualificados", un mono estaba sobrecualificado para hacer lo que te ponen a hacer al entrar en tu primer trabajo.

Terminaba mucho antes de la hora de almorzar y por más que les pidiera algo que hacer a mis compañeros, la mayoría solo me ponían a llevar y traer cosas por todo el edificio, pero dejaron de hacerlo al ver que me perdía constantemente y los paquetes no solían llegar a tiempo a su destino. Así fue que empecé a desarrollar el hábito de ver por la ventada y pensar. Ver a las pequeñas personas desde mi ventana me hacía preguntarme cosas, cosas que nunca antes había considerado. Pensaba en lo triste que se ve la gente por la calle y me daba cuenta que seguramente yo también me veía así cuando caminaba de la oficina al paradero del bus. ¿Estaba entonces triste? No estaba especialmente excitado, es verdad, pero la mayor parte del tiempo vivía con comodidad y sin preocupaciones radicales. Hace mucho tiempo que me había distanciado de mi familia y ni siquiera tenía el teléfono de alguno de ellos, pero eso no me molestaba, lo hice por voluntad propia y nunca me arrepentí  de ello. Tenía un trabajo estable, un apartamento que terminaría de pagar en unos años, pero que al fin y al cabo, era mío. También tenía una novia, muy hermosa, que me amaba. Fue ese pensamiento el que hizo que todo se viniera abajo.

Ella me amaba, me ama, siempre me lo dice, la primera vez me lo dijo despues de que lo hiciéramos en mi casa, estábamos celebrando algo ¿seis meses juntos?, no lo recuerdo, pero recuerdo bien sus palabras -"Te amo"- me soltó todo el aliento a vino y pasta en la cara-"Yo a ti"- respondí como autómata, no era la primera vez que alguien me lo decía, yo siempre respondía lo mismo, al fin y al cabo son palabras y todas esas mujeres vinieron y se fueron, algunas hicieron más ruido que otras, pero todas se fueron al final y no hubo "amor" que pudiera detener lo inevitable. Siempre me pedían más de lo que yo estaba dispuesto a dar, principalmente porque yo nuca estaba dispuesto a dar casi nada. Ella en cambio no me pedía nada, todo era muy cómodo. Lo cómodo que puede ser cuando alguien te ama sin que tú la ames.

Ese día me di cuenta, me di cuenta que mi vida estaba fundiéndose con la de alguien que solo era un objeto para mi. Entonces me golpeó, como el olor del licor añejo, la bofetada de responsabilidad que jamás había aceptado, puede que fuera solo por miedo, pero llegó. Tenía que alejarme de ella. Eventualmente dejé mi puesto de oficina, conseguí un empleo con una compañía europea, ella tenía un conocido dentro y le habló de mí, ahora trabajo desde casa y desde el día de mi revelación ya ha pasado más de un año. Todos los días me repetía a mi mismo que tenía que decirle, pero era como nadar tras la luna en un mar de brea, no importa cuando tiempo tengas, al final llegará la mañana y no habrás avanzado en absoluto, pero como sabes que tendrás otra oportunidad en la noche , dejas pasar todo el día, sin hacer nada para ayudarte, lo único que dices es -"Mañana, mañana"-. 

Todo esto me llevó a aquí , a este momento en el que el maldito segundero me vuelve loco, como si me recriminara cada segundo que he perdido esperando a que llegue el día apropiado para decirle...¿Decirle qué? ¿Existe alguna forma adecuada de decirle a alguien que toda su vida ha sido una farsa y que la persona por quien lo ha dado todo esto últimos años no ha sentido por ella mayor apego que el que tiene por una buena comida? Cruel. Me escucho y puedo sentir la crueldad de mis palabras, puedo sentir la mirada que generaría en su rostro y puedo sentir como me cortarían los pedazos que se desquebrajarían de su ser cuando se lo diga. ¿Ella se merece la verdad o se merece la mentira?, podría seguir con ella, yo nunca he tenido ningún problema con eso, su compañía me es grata y nunca me ha llegado a exasperar. Es verdad que tampoco me han apasionado sus detalles y que siempre que hizo algo por mi le regresé una falsa gratitud, porque a la larga me daba igual, su esfuerzo, su sonrisa sincera y sus buenas intenciones me daban igual. Ella se merece algo mejor, pero ¿ Y si nunca se entera?,¿ Podría vivir esta mentira hasta el fin de mis días o ella se aburriría de mi?, ha vivido feliz tanto tiempo pensando que soy el hombre de sus sueños, ese hombre que estoy seguro que solo existe en su imaginación, pero que ha logrado proyectar en mi, con mi egoísmo he logrado hacerla feliz.

¿Por qué es tan importante esto? Aun somos jóvenes, mierda. Por más que el maldito segundero se esfuerce en quitarnos nuestra vida, por más de que al mirar atrás pensemos que el tiempo pasa muy rápido. La realidad es que a ella le queda la vida por delante para encontrar a alguien mejor, alguien que la haga feliz con la verdad y no con mentiras disfrazadas. Necesito aire, necesito pensar con claridad lo que voy a hacer, necesito alejarme de ese maldito...Paró, el cuarto está inundado con un silencio absoluto, no hay segundero marcando el ritmo de mis pensamientos. 

Estoy de pie, todo se ve más quieto, es como si el tiempo se hubiese detenido, no hay ruido afuera. No escucho ese murmullo de actividad que hay durante el día, camino hasta la puerta y cada paso se siente como si el cuarto se estuviese moviendo bajo mis pies, yo no me me muevo, yo también estoy quieto y es en esta quietud en la que llego a la puerta de la casa trato de abrir la puerta y me doy cuenta que el picaporte no cede, como si alguien desde el otro lado hubiese trancado la cerradura, entonces todo el cuarto gira y me quedo mirando directamente al reloj parado sobre la pared intento correr, pero tropiezo, caigo al suelo, caigo despacio y el suelo me recibe con su dureza habitual, pero con un frío exagerado. -"La necesito"- Las palabras escaparon de mi boca, en un instante tan largo que no me di cuenta cuando el segundero empezó a sonar de nuevo. 

Era ya de noche, estaba tardando en llegar, normalmente no me daría cuenta de eso, pero hoy es diferente, normalmente no la estoy esperando. Traté de ocupar mi día lo más que pude, trabajando tanto que podría no hacer nada hasta el lunes y seguiría al día con mis obligaciones. Pero en cuanto se acercaba su hora de llegada me levanté del escritorio y me senté a esperarla en la sala.  eventualmente ella llegó, me sonrió y cuando estaba a punto de besarme la detuve -" Te amo"- le dije mientras la miraba a los ojos. Ella no contestó. Se desplomó en un asiento -"¿Sabías lo que te voy a decir?"- Mi expresión claramente fue suficiente respuesta, pues ella continuó-"Estoy saliendo con otro, ya hace tiempo que estoy pensando en decírtelo, pero siempre pensé que las cosas se pondrían mejor. Anoche casi te lo digo, pero....ja, no importa que tanto hayas madurado, en la cama todos los problemas se escapan de la razón ¿verdad?, no entiendo porque me dices eso ahora, pero...es muy tarde, no, más que eso, en el tiempo que tú has tardado en decirlo ya han venido muchos otros diciendo lo mismo, porque si, no ha sido solo uno...no sé por qué te estoy diciendo esto, yo... lo siento, esto se acabó  "- Ella se levanta  no puedo moverme, escucho la puerta del apartamento cerrarse a mi espalda, escucho una vez el segundero, luego dos, luego... silencio.

lunes, 4 de enero de 2016

Botella al mar

Un cambio de look, porque si yo los he tenido el blog también se lo merece. Lo cierto es que el estilo oscuro ya no refleja mucho lo que quiero ser, porque seamos honestos, nunca fui una persona "dark" ni nada por el estilo, siempre puse el fondo oscuro porque me gustaba. A los 16 yo pensaba que lo mejor del mundo era ser un "malote", que le gusta el color oscuro y se hace el interesante. Por suerte me di cuenta de que la mejor forma de parecer interesante, es ser interesante. 

Ahora el blog es mucho más claro, porque ya no pretendo que sea un lugar triste y oculto. También es verdad que no lo voy a promocionar como lo solía hacer (que vergüenza), pero quiero que sea un lugar mucho más alegre. Algo parecido logré crear con mi experimento del 30 al 30, tampoco quiero que sea un diario, es más, con lo ocupado que será este semestre dudo mucho que me pase por aquí después de que retome el ritmo del estudiante, la inspiración no suele llegar en horario 
familiar. 

Ahora, al ser el blog un reflejo de mi estado mental, tengo que limpiar yo también mi conciencia y aunque debería hacerlo en persona, quiero dejar al menos la constancia de todo lo que me arrepiento. Pido disculpas a mi hermana, primero que todo, por lo cruel que fui cuando éramos niños, inocente o no, hay cosas que no se dicen y si ella y yo nunca llegamos a ser buenos amigos es todo por mi culpa,igualmente quiero pedir perdón a mis padres, por ser tan egoísta y que mi forma de pensar les haga tanto mal. Quiero también pedir disculpas a Camila y Ángela, porque por mi egoísmo solo fui capaz de aprovecharme de ellas y cuando obtuve todo lo que quise, traicioné sus sentimientos y les hice daño. Pido disculpas a todos los que me tuvieron que escuchar sufrir por amor, porque sé lo incómodo que es y el hecho de que me hayan escuchado significa mucho para mi, mucho más que cualquiera que fuera la razón por la que lloré. Quiero pedir disculpas a mis familiares, por mi fría actitud, porque su amabilidad siempre la respondo con incomodidad. 

Siento que hay más cosa que hice mal, pero por una razón u otra no me arrepiento de mucho más, claro que en términos de eficiencia las cosas pudieron darse mejor, pero me gusta mucho el lugar al que llegué, como individuo y como miembro de múltiples comunidades que me acogieron. Creo que ya le toca el turno a las cosas que yo mismo debo perdonarme.

Tengo que perdonarme por haber perdido a Laura, porque he recreado la situación cambiando variables y siempre llego a la conclusión de que el perderla solo me hizo crecer, que todas las formas en las que hubiéramos podido seguir juntos eran perjudiciales para ambos, e incluso si no lo fuesen, tengo que entender que hay caminos que están hechos para cruzarse una sola vez. 
Tengo que perdonarme el no haber encontrado un lugar en la nacional, por más que ame mi carrera, soy una persona muy susceptible y soy lo suficientemente perceptivo como para darme cuenta de la expresión de la gente cuando les digo que me salí de la nacional. Prefiero a aquellos que preguntan directamente "¿Por qué?" con incredulidad que a aquellos que simplemente dicen "ah, bueno", como si de lleno dijeran que lo que creen es que me echaron  y no soy capaz de aceptarlo. 

Es raro decir estas cosas pero me gusta la sensación que produce. Siempre tratamos de guardar nuestras cosas, porque no le incumben a los demás, porque nos avergüenzan o por cualquier otra razón, por muchas ganas que tengamos de compartir no lo hacemos. Me gustaría que cualquier persona que lea esto trate de decir de alguna manera algo que no ha dicho o que no suele decir y que tiene ganas de hacerlo y si es posible, que me informe por aquí  https://twitter.com/Thechiminguito , no tiene que decirme lo que siente, solo que después de leer esto dijo algo. Claro, puede que esté pidiendo mucho, pero por eso dejo todo muy al aire, como lanzando una botella con un mensaje al mar.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Mr. Grinch

Soy impulsivo, mi madre confía en que algún día encontraré algo que me apasione y no lo dejaré. Algo que me apasione y que ella encuentre productivo, claro está. Lo cierto es que tengo que darle la razón en algo, no soy constante, como ella misma diría, soy de fiebres; si hay algo que me gusta lo exprimiré hasta el punto del aburrimiento . Me ocurre con todo y hay quienes dirían que no disfruto las cosas, pero eso me parece desconsiderado, en algunas personas, prepotente. Si no lo disfrutara, creo que yo sería el primero en darme cuenta, un adicto disfruta del vicio, lo disfruta por razones químicas que no puede controlar, pero no se puede negar que lo disfruta.

 Así mismo, yo sé que me pierdo de mucho cuando vivo las experiencias de forma intensa en lugar de prolongada, pero es así como prefiero vivirlas. El compromiso me sofoca, más aún cuando es un compromiso con terceros, simplemente no puedo tolerarlo. Cuando hago algo lo hago porque quiero y no hay nada que pueda obligarme a hacer algo que no quiero, ni la presión social, ni académica, ni mucho menos las amenazas. Terco, imprudente y orgulloso, son palabras que describirían este comportamiento, pero no son la causa. La causa es mucho más sencilla: Cuando no disfruto algo mi cuerpo se niega a continuar, entro en crisis, me pongo nervioso y violento. 

Hace poco pasé por una experiencia de aburrimiento. No sé cuanto tiempo pasaba sin tener que soportarlas. Había olvidado lo terrible que es tener que guardar apariencias, quedarse en silencio y esperar a que se acabe todo. Cuando estaba a punto de romper a llorar y entrar en crisis me mordía las manos para aguantar un poco más, entonces el dolor me hacía pensar en otras cosas y podía continuar; las marcas en mis manos me dejaban las puertas abiertas a recuerdos de otras épocas y el olor de la piel recién mordida me recordaba momentos más plácidos. Odio el aburrimiento. 

Más allá de mi incapacidad de hacer cosas, creo que tengo un don que lo compensa: Amo lo que hago. Cuando estoy jugando amo el juego; cuando estoy con mis amigos amo el lugar, la bebida y a ellos; cuando estoy escuchando música amo la canción y lo que me hace sentir e imaginar; cuando estoy resolviendo algún ejercicio de la universidad o haciendo algún trabajo, lo amo. Amo con facilidad y con mucha intensidad todo lo que hago, creo que es resultado de lo mucho que estaba acostumbrado a amar, ahora que ya no me doy ese lujo, descargo todo ese amor en otras cosas.

Me entristece saber que en el blog ya hay una entrada cuyo título es "Amor", pues de esto también va este escrito. De la dificultad de aceptar a quienes amas. Estaba justo viendo un vídeo, en cierta parte hablan de las identidades verticales y horizontales. Verticales todo aquello que heredamos, horizontal todo aquello que somos, pero que debemos encontrar reflejado en otros para identificarnos y viendo esto creo que entiendo porque no soy una persona que disfrute con mi familia o que, más evidente aun, sea capaz seguir con su vida aun después de la muerte de un ser querido. Lo que me vino a la mente es que mi identidad vertical es mínima comparada con la horizontal.

Cuando digo mínima me refiero a que heredé solamente lo indispensable: Idioma, etnia, nacionalidad y estrato socio-económico. Puede sonar a mucho, pero ahora toca poner en contraposición todo lo que no heredé: religión, ideales políticos,  ideales familiares, prioridades en valores humanos, ideales sobre la integración social, ideales obre la justicia, entre otros, pero listo solo los que son bastamente diferentes a los que tendría por herencia. ¿Qué tan diferentes? Mi padre y madre deseando tener hijos y yo con una vasectomía. Así , radicalmente diferentes, son polos en todos los que listé.

Es así que llego a otro punto que se toca en el vídeo, lo dificil no es amar, es aceptar. El amor siempre llega y cuando llega se queda. La aceptación toma tiempo. Mientras estaba en busca de una identidad sufrí mucho por los conflictos que se generaban con quienes me rodeaban, porque no entendía precisamente esto, no se trata de que no me aman, simplemente no me aceptan. Ahora que ya estoy en una etapa de mi vida en la que pienso con mayor claridad (Aunque algunos no lo crean), veo que los conflictos se generan porque mi personalidad se terminó volviendo agresiva, siempre en busca del conflicto con quienes yo mismo, no acepto. Y lo más duro es que estas personas resultan ser seres a quienes amo.


No puedo cambiar lo que soy, tampoco puedo (ni quiero) cambiar a quienes me rodean, por ello, mi única opción es seguir amándolos y esperar que algún día yo sea capaz de aceptarlos.

martes, 3 de noviembre de 2015

Perder

Perder es bueno. Perder te da motivos para pensar y darte cuenta de qué tanto se ha perdido en realidad. No tiene que ser una gran pérdida, pero si lo suficientemente significativa como para sentirse derrotado, como para regresar al cómodo estado de auto compasión que solía ser tan peligroso en mi adolescencia, que entre otras cosas, me hizo iniciar a escribir este blog. Pero este no es un escrito sobre el blog, no. Este es un escrito sobre lo que he ganado al perder.

Como siempre, creo que el punto más honesto para empezar es con ella, cuando le dije a ella claramente "Soy un perdedor", de las muchas cosas que ella me dijo, de las pocas que puedo guardar entre memorias cálidas fue cuando ella negó esta afirmación, y solo con hacerlo, me lo creí, hasta el día de hoy me lo creo: Yo no soy un perdedor. Luego la perdí.

Cuando la perdí me sentí libre, tengo que admitirlo, no importa cuanto quiera a alguien, nunca soy capaz de ser fiel a lo que siento. Eso pienso, pero también pienso que simplemente no he amado de verdad. A ella la amé, lo digo con cierta frecuencia, pero no puedo evitar sentir que en alguna parte de mi, estoy mintiendo. Si la razón por la que no puedo dejar de pensar en ella es simplemente mi naturaleza de no perder hasta que yo lo decida, eso nunca lo sabré, pero la realidad es que no la logré amar como sé que es posible amar a alguien. Por no poder amarla como ella a mi, la perdí.

"Termínale", es el consejo que doy a las parejas cuando veo que tienen problemas. Creo que es porque es lo que yo mismo haría,  es lo que yo hice la última vez y no me siento orgulloso. Desde entonces solo he logrado sentir calor humano una vez, y casi nos destruimos. A ella la pienso en las noches, cuando siento que me hace falta calor, pero en los días , incluso mirando su foto, no la extraño; la quiero mucho, pero no la amo y no daré todo lo que ella esperaba de mi. A ella también la perdí.

Saltamos al presente, no tengo a nadie a quien perder, aún así logré ilusionarme lo suficiente para generar la misma sensación. ¿Perdí algo? ¿Qué aprendí de todas estas pérdidas? Mucho, mucho más de lo que cabría decir en un simple texto, cada pérdida fue un punto de quiebre en mi vida, quiera admitirlo  o no. Esta pérdida falsa me ha hecho darme cuenta de que puede que haya alguien para mi, pero tal vez, esté mejor sin mi. No sé que podría dar, hace mucho que no tengo la oportunidad de dar. La última vez casi me pierdo, ahora tengo miedo del compromiso, pero vivo esperando a aquella que me haga vencer ese miedo.

¿Ahora?, ahora es tiempo de dejar pasar el tiempo, hacer de cuenta que todo quedó entendido con unas cuantas indirectas y que lo que cada quien elije es porque de verdad lo hace feliz, pero claro, si así fuera no sería tan difícil enterrar aquello que lleva mucho tiempo muerto.

Siempre, siempre,siempre, ganas al perder.


viernes, 23 de octubre de 2015

Importancia

Hay tres cosas que teme un hombre sabio: La noche sin luna, la tormenta en el mar y la ira de un hombre amable. Me temo que he redescubierto el porqué de la tercera. Mi carácter y mi despreocupación me arrojan de lleno a la espontaneidad y , en muchas ocasiones, a la imprudencia. guiado por esta misma imprudencia es que he tenido que reconocer mis errores y aceptar estoico mi castigo, pero esta vez no fue mi imprudencia al hacer algo, sino al no considerar los intereses y preocupaciones de quienes me rodean. He adoptado una forma de vida sencilla, pocas cosas me importan de verdad, pero las que me importan, me importan mucho. Por esta misma filosofía es que tengo que razonar mucho cuando hablo, porque para mi todos los temas son motivo de burla y broma, y no me tomo las cosas en serio. Por esto tengo que pensar antes de hablar "¿Será que esto podría ser ofensivo?", mientras más conozco a alguien me doy cuenta (Por sus expresiones, sus risas , ya sean reales o falsas, por su tono y la forma en que reaccionan) de que tanto puede esa persona dar su brazo a torcer en lo que es importante. Solo por poner ejemplos, la política, la religión, los buenos modales, son solo las que más rápido recuerdo cuando pienso en temas con los que no puedo ser realmente honesto. Quienes me conocen sabrán que no tengo modales, que soy ateo y la idea de un dios me parece un refugio del miedo, así mismo , la fe un escudo del cerebro para tratar de conciliarse, pensando que la solución está fuera de su alcance y la política, aunque recientemente me he hecho aparentemente activo, lo que sé lo sé para no sentirme estúpido, pues la ignorancia por el no querer aprender me parece el peor de los crímenes, mas en el fondo sigue siendo para mi lo mismo que cuando era pequeño, un obstáculo inamovible entre el ser humano y el progreso. ¿A qué viene entonces toda está tediosa introducción y qué tiene que ver con el texto? pues que ahora me he enfrentado a la ira de un hombre amable por no considerar que lo que para mi era absurdo, para él podría ser una carga más en su ya atareada vida.

Ahora me temo que tengo que enmendar mi error con trabajo, aunque enmendar resulta una palabra engañosa, muchos piensan que las cosas entre los seres humanos se pueden reparar, pero no es así, incluso las heridas que no son físicas necesitan de un elemento primordial para sanar dentro de nosotros: Tiempo. Enmendar solo es ponerle una venda a la herida para que no se abra más, para que deje de sangrar y de acentuarse en la memoria. Incluso después de mucho tiempo, las cosas no regresan a su estado original, siempre habrá algún cambio , en algunos casos imperceptible, pero lo habrá.

No quiero llenar de tanto pesar mi blog, no es necesario , ya habrá más ocasiones para ello, que serán mucho más apropiadas, por ahora, solo quiero dejar escrito que entre las cosas que me importan, son las buenas personas y la he cagado.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Dibujo

Ando disperso, no como siempre, que estoy disperso en mis pensamientos. No , últimamente he estado disperso en mis preocupaciones. No pasa un momento sin que sienta que estoy perdiendo el tiempo, el aviso de algo inminente se me cuelga del cuello todos lo días y lo porto como si no me importara, como si no me pesara, pero la verdad es que pesa. Desde que lo escuché de un video lo he repetido: hacer algo todos los días es muy difícil. Nunca me me puse a pensar lo desgastante que sería, nunca lo había intentado y es mucho peor cuando es algo en lo que no soy bueno, porque la realidad es que cuando no soy bueno en algo, no lo disfruto y si no disfruto algo, lo dejo. Así hice con muchas otras cosas, pero esto no lo puedo dejar, es un obstáculo ineludible en el camino que he elegido y me siento débil pues me planteé dejarlo solo por este obstáculo, esta presión.

Cada día me despierto con miedo al momento en que tenga "tiempo libre", porque en ese momento siento que debo dibujar , que debo adelantar todo el trabajo que tengo, que si hago cualquier otra cosa estoy perdiendo el tiempo. Entonces lo intento y me preparo, dibujo algo y lo veo, es horrible, lo detesto, me detesto por no poder hacer algo mejor y porque cada vez que alguien ve mi trabajo se genera ese silencio que significa "Yo no estaría orgulloso de esto, me parece un trabajo hecho a la carrera ", pero no está hecho a la carrera, me esfuerzo y lo intento y fallo y me frustro y eso me cansa, entonces quiero descansar, pero cada momento que descanso es tiempo que siento que estoy perdiendo, siento que cualquier cosa que hago, por más que me guste es un pérdida de tiempo, entonces dejo de disfrutar las cosas que me gustan y me deprimo y me canso más, así pasan las horas hasta que se acaba el día y me intento dormir. Andes de dormir solía soñar con las cosas que me gustaría hacer, que me gustaría a aprender o desarrollar de mi, pero ahora solo pienso que me gustaría poder disfrutar algo, que cualquier actividad en mi día no fuera un excusa para no dibujar, incluso ir a clase se siente como una pérdida de tiempo y eso me afecta, mis notas bajan pero todo en lo que pienso es en que al menos no estoy dibujando. Cada día le tengo más miedo a dibujar.

Yo elegí esto, sé que tengo que aprender, quiero aprender, eso es lo que me digo y me siento y de nuevo fallo, mejoro, pero fallo. Puedo ver mis errores y no soy capaz de corregirlos, entonces borro, una y otra vez, hasta que la hoja solo es un manchón gris con un esqueleto de cubo repisado una y otra vez. Ya he llegado al punto en que esta inseguridad ha pasando a mi vida, me desconcentro en todo lo que hago, no veo cuando me he equivocado y cuando veo que estoy mal no puedo corregirme, no encuentro mi error aun, cuando sé cual es la respuesta no puedo encontrar el maldito error. Esto nunca me pasaba, tantos años construyendo una confianza para que venga algo tan sencillo y me destroce. No estoy seguro de nada de lo que hago, no me siento seguro en ningún lado y todo lo que siento se ve rodeado por ese temor al mañana, al irme a dormir y ver la bocetera abierta con una página rayada y la otra en blanco y sentir que cada día me quedo más y más. Veo a mis compañeros y por primera vez en mucho tiempo siento celos de verdad, no sentí nunca tantos celos, nunca deseé tanto algo de otra persona. Al principio deseaba dibujar bien, pero ahora, ahora solo quisiera poder aprender como ellos, porque yo los veo, veo como ellos mejoran y yo me quedo atrás. Entonces piesno "Debo esforzarme más" y lo intento y fallo. Entonces pienso "todo es de trabajo, todo en esta vida es práctica". Pero entonces ¿por qué me da tanto miedo practicar?

Extraño disfrutar de la vida, extraño poder sentirme tranquilo y feliz sin importar que tan pesada esté la universidad, sentir que al fin encontré lo que quería hacer en mi vida. Ahora solo quiero que esto acabe, tengo mi mesa llena de planchas por hacer , de lápices cortados con bisturí y un olor a limpiatipos por todo el cuarto que no me abandona. Me siento atrapado como cuando estudiaba mecatrónica. Esta vida nos pone muchas pruebas y yo sé que esta no será la más grande, pero también sé que no voy a olvidar esto, sé que cualquiera que sea el resultado de esto voy a mirar atrás y me sentiré aliviado de que haya acabado y de poder seguir con mi vida.